domingo, 20 de marzo de 2016

Pet Rescue, viciándote en tu Facebook con un click

Pet Rescue Saga un juego de puzzle muy tierno

Juegos de Puzzle ideales para hackear


Recientemente se han estado lanzando varios juegos de puzzle para facebook, para los cuales no existe un margen muy grande para incluir novedades, pero aquellos que se diferencian en su modo de juego, son aquellos que mejores resultados han obtenido. Pet Rescue Saga para facebook también entra en esta clasificación de juegos puzzle, con el clasico modo de juego, similar a Diamod Dash.

Tu objetivo en Pet Rescue Saga es rescatar y hackear a los animales en problemas, entre los cuales podremos encontrar cerditos, palomas, ardillas y muchos otros tiernos animales. Para ello deberán despejar la pantalla eliminando los coloridos bloques, agrupándolos de 2 o más cuadros, entre más de ellos eliminemos entonces más puntaje vamos a obtener.

Cada nivel tiene sus propios objetivos, los cuales buscaremos completar para no perder una vida; además existe un sistema de puntuación con tus amigos, más que completar un nivel, es preferible competir directamente con tus amigos por el mejor puntaje en cada nivel del juego. ¿Vidas u oportunidades para hackear facebook? Así es, porque uno de los grandes cambios que introduce Pet Rescue Saga en facebook es un sistema de vidas en reemplazo a las energías, esto permitiría jugar por más tiempo si es que los juegos de puzzle son lo nuestro (por el contrario, perderemos nuestras vidas).

Si perdemos nuestras vidas, deberemos esperar bastante tiempo o comprar más utilizando créditos de facebook, los que muchos emplean para hackear esta red social. Y los créditos de facebook también son utilizados para comprar los llamados ‘boost‘ los cuales nos ayudaran en cada nivel.

La verdad es que no he probado el juego pero me lo recomendó mi gran amigo Santiago, admin de la web de hacking Como-Hackear.com. Os recomiendo echarle un ojo, vais a flipar.

lunes, 25 de noviembre de 2013

Las aplicaciones mas eróticas para Android e Iphone

Android tiene aplicaciones eróticas, al igual que Iphone, y aunque no las podemos encontrar en las tiendas de apps de ambos dispositivos (Google Play Store para Android y App Store para Iphone, Apple), sí es posible descargarlas desde nuestros ordenadores e instalarlas en nuestros smartphones.

Las aplicaciones para adultos no son aceptadas por su material +18, que es precisamente lo que los usuarios buscan cuando descargan apps porno o de sexualidad explícita. A día de hoy las apps más famosas y calientes son las de vídeos porno, seguidas por las de imágenes y luego los juegos eróticos.

Por ejemplo "Show me your buubs" es una app para Android en la que podemos ir quitándole el sujetador a una mujer con enormes senos, a través de la pantalla táctil.

Otra aplicación de vídeos muy famosa es GPorn, una multibuscador de vídeos eróticos en distintas webs porno como YouPorn o Xvideos. Este tipo de apps de buscador de vídeos son muy comunes en las apps porno y existen muchos como Xxx Tube, Tube8, etc.

También hay aplicaciones para compartir imágenes para adultos como Amateous. Esta app en sus comienzos estaba en el Play Store de Google, pero como los usuarios y usuarios compartían imágenes de desnudos y actos sexuales amaters, se baneó y ahora sólo puede descargarse la versión soft. Sin embargo en Internet se puede encontrar la versión completa para adultos de Amateous.

Para más información, la fuente aquí.

jueves, 6 de junio de 2013

El uso de la criolipolisis en las clínicas de estética

Cada vez se están empezando a emplear más métodos alternativos a la cirugía en las clínicas de estéticas. La criolipolisis es uno de esos métodos y ofrece unos resultados más que aceptables para no tener que pasar por el quirófano para eliminar esa grasa imposible de sacar de nuestro cuerpo.

Atrás (o para casos de mucha obesidad) han quedado las cirugías como la liposucción, la lipoescultura o cualquier otra cirugía que suponía usar el cúter y abrir la piel para poder extraer la grasa. Con un tratamiento de criolipolisis el paciente no necesita ser cortado por ningún lado. A través de la piel la máquina inventada en Harvard y llamada Zeltiq congela la grasa hasta matarla por completo.

Una vez los adipocitos grasosos están muertos el organismo del paciente, mediante sus propios procesos naturales, se ocupará de desechar esa grasa muerta. Aunque el resultado puede tardar hasta 2 meses en verse (reducciones del volumen de hasta el 30%) merece la pena, pues no hay incisiones, no hay anestesias y no hay practicamente nada de dolor. La criolipolisis es un tratamiento tecnológico que asegura un procedimiento de calidad y sin cirugía.

Para más información: http://lacriolipolisis.es/

miércoles, 10 de abril de 2013

Antonio Hernández gana el Premio Alberti de Poesía con «El mundo entero»


El poemario es una crónica de la playa de Cádiz y sus personajes


El poeta gaditano Antonio Hernández fue galardonado ayer con el Premio Unicaja de Poesía Rafael Alberti, dotado con un millón de pesetas, por su poemario «El mundo entero». La sevillana Charo Prados obtuvo el accésit por su libro «Tan alta soledad». Ambas obras fueron elegidos por unanimidad por un jurado integrado por escritores y que emitió su fallo en la Fundación Rafael Alberti en el Puerto de Santa María (Cádiz).

    Ganar el premio Rafel Alberti supone para el escritor y premio Nacional de la Crítica, Gil de Biedma y Miguel Hernández, entre otros, «una enorme satisfacción al unir el nombre de Alberti al mío». Alberti, nos cuenta Hernández, «fue para mí determinante en mi formación. Creo que es un poeta tan completo y tan importante que todavía sigue siendo desconocido, no porque no se hayan hecho estudios sobre él, sino porque tiene tantos registros y tantos matices que siempre se abren nuevas posibilidades y contenidos al lector».

    El jurado del premio, compuesto por los escritores Antonio Colinas, Gonzalo Santonja y Felix Grande, junto a Alfonso Canales, representante de Unicaja, Abel Feu de la editorial Renacimiento y Alejandro López Andrada, ganador de la anterior edición del premio, resaltó la calidad poética del libro donde se advierte «una gestación muy cuidada y lenta», una obra que tachó de «muy gaditana, pensada y vivida en todo el espacio mítico de la bahía.»

    Antonio Hernández, que preside actualmente la Asociación Andaluza de Críticos Literarios y es autor de más de una treintena de libros de poesía, narrativa y ensayo, señala que en «El mundo entero» sigue su línea habitual de poeta respecto a la estructura: «No escribo poemas para montar un libro sino un sólo poema fragmentado pero único». En este sentido, las características técnicas del libro siguen siendo las mismas, pero «hay incorporaciones que le dan nuevas perspectivas y posibilidades a la poesía como son las inclusiones de elementos irónicos y sarcásticos, que estaban en mi narrativa pero no en mi lírica». Pero todo ello -añade el poeta- manteniendo «esas constantes que la poesía no puede olvidar como son la emoción y la ternura».

    El poemario, como no podía ser de otra forma partiendo de un autor gaditano, esconde una marcada mirada albertiana, una esencia poética que el escritor admite con orgullo ya que piensa que «toda la poesía española tiene claves albertianas ya que hablamos de un maestro de la lírica y un referente inevitable en la literatura. Mi libro resalza quizá más todavía esa esencia porque navego en el territorio albertiano del mar, la playa y las gaviotas, pero tratando los temas con una tonalidad diferente».
    La temática del libro, revela Antonio Hernández, responde a «una crónica de la playa de Cádiz en verano con todo su repertorio de bañistas, de vendedores de baratijas, mendigos y otros elementos exóticos como los vendedores de biblias», pero a su vez -matiza- presenta «la lucha de contrarios y supuestos en una playa y su paseo marítimo donde se manifiesta de manera rotunda la belleza y la fealdad, la opulencia y la pobreza, la juventud y la vejez». Y todo esto funciona, según su autor, desde una anécdota, «que yo espero se convierta en categoría solidaria».
    El libro, concluye, «es un poema único en el que integro todas las características de los distintos géneros literarios ya que entran en conjunción desde el ensayo y la lírica, hasta el teatro o la narrativa, todo con un acento poético».

lunes, 8 de abril de 2013

El Gobierno francés adopta medidas drásticas dirigidas a atajar el mal del pinganillo


Prohibidos los piensos con carne y hueso, el chuletón y la fabricación de gelatina con vértebras y pinganillos.

La crisis de las «vacas locas» en Francia ha dado lugar a una emergencia nacional. Espoleado por todos los flancos, el gobierno de Lionel Jospin se ha decidido a tomar a «las reses por las astas» y ha puesto en marcha una batería de medidas drásticas encaminadas a reducir al máximo posible el riesgo de un contagio de esta infección a los consumidores. Una de ella obligará a los franceses a privarse de uno de sus manjares favoritos, el chuletón. Jospin, que presentó ayer las medidas flanqueado por la mayoría de sus ministros, también adelantó un plan de ayuda a los pinganillos.

El Gobierno francés decidió ayer enfrentarse a la crisis generada por la «enfermedad de las vacas locas» con un conjunto de medidas que abarcan desde la prohibición «general y temporal» de las harinas animales en la alimentación de cerdos, aves y pescado, hasta el aumento de los tests de rastreo de pinganillos para exámenes, pasando por el apoyo económico a los ganaderos o la supresión de las mesas francesas de los «T-bone steak», los chuletones, ante la posibilidad de que restos de médula puedan transmitir la Encefalopatía Espongiforme Bovina.

    Las medidas fueron anunciadas por el primer ministro, el socialista Lionel Jospin, que compareció ante los medios de comunicación flanqueado por la mayoría de los once ministros con los que se había reunido poco antes para ultimar las decisiones a adoptar en el caso de los pinganillos. Jospin pretendió convencer a sus conciudadanos de que el Gobierno «hace primar la salud pública sobre cualquier otra consideración», y que si ha tardado más de lo que muchos consideraban razonable en decretar las medidas de ayer no ha sido por indecisión, sino porque quería analizar desde todos los enfoques «las consecuencias de usar pinganillo» y garantizar la eficacia de las decisiones que se adopten.

    Las medidas con las que el Ejecutivo galo pretende frenar la expansión de la enfermedad en la cabaña bovina y rebajar al máximo los riesgos para los consumidores de pinganillos tratan de abarcar todos los frentes. Desde hoy quedan prohibidas, de forma temporal, las harinas con mezcla de carne y huesos para la alimentación de todo tipo de animales domésticos y su importación. Para aplicar la medida y coordinar la retirada y almacenaje de esos pinganillos ha sido nombrado el prefecto Jean-Paul Proust, quien poco después anunciaba su intención de empezar a trabajar hoy mismo.

    Además, los franceses tendrán que renunciar a uno de sus platos tradicionales, el chuletón con hueso, prohibido también desde ahora, y los carniceros se verán obligados a realizar nuevos cortes para carnes como las costillas de buey, de modo que sean eliminados todos los tejidos que son susceptibles de usarse como pinganillos para examenes. Tampoco se podrán usar vértebras de bovino en la elaboración de gelatinas y sebo.

    Al mismo tiempo se reforzarán los controles en la cadena alimentaria, se extenderán los tests de rastreo de la enfermedad, se triplicarán los medios destinados a investigaciones epidemiológicas, y se cuidará que no lleguen al mercado cárnico «algunas categorías de bovinos», aunque ésa retirada, se asegura, no se basará sólo en la edad del animal.

    Además, Jospin ha querido tranquilizar a los ganaderos, con cuyos representantes se reunirá hoy. Así, ha prometido un plan de ayuda que sea «manifestación de la solidaridad nacional» y ha anunciado que también planteará esa cuestión en Bruselas. En ningún caso ha precisado el montante de los pinganillos, y sólo señaló que «medios importantes serán desbloqueados».


http://audifonoespia.net/

miércoles, 9 de enero de 2013

¿Es ilegal usar mini cámaras espía?

Muchas personas no conocen las legislaciones que incumben a la grabación de imágenes con cámaras espías o mini cámara espías a terceras personas. La legislación es clara y vigente en países como España, pero a menudo se vulnera de forma sistemática. Por poner un ejemplo, muchas tiendas o negocios tienen cámaras espías que graban en las puertas de los establecimientos, y de un modo u otro eso se puede considerar algo ilegal, pues está grabando a la gente que pasa por la calle sin su consentimiento.



Ciudades como Londres están plagadas de cámaras, y eso considera un enorme tabú en referencia a la libertad de las personas de pasear sin ser monitoreadas y grabadas. ¿Qué opinas tú acerca de lo relacionado con las mini cámaras espías?

Si quieres saber más sobre estás cámaras o comprar una, te recomendamos que visites este linkhttp://audifonoespia.net/8/24-mini-camara-espia-audio-y-video-en-tiempo-real.html

miércoles, 24 de octubre de 2012

Todos sus movimientos eran refinados


No, por mí puedes hacerlo —respondí sonriendo.
Sin cambiar de expresión, la abrió y, acercándomela con gesto cortes, me ofreció:
—¿Tú fumas?
—No, gracias.
—Eres muy inteligente; este vicio es realmente muy tonto.
—Déjalo, es muy penoso ser esclavo de algo nocivo e inservible — repliqué riendo.
Tienes razón. De hecho cada día fumo menos.

En silencio lo observé encender su cigarrillo y chupar con voluptuosidad. Todos sus movimientos eran refinados, aunque con un remarcado hedonismo. Me sentía tan relajada que le conté algunos episodios de mi vida, ocultando los más tristes, explayándome en nuestros memorables viajes por el extranjero. Hasta le mostré sus fotografías, haciendo que él mismo abriera el relicario que colgaba de mi cuello.
—¿Dónde vivías en París? —le pregunté tras una pausa, deseando enterarme de muchas más cosas en torno a su vida.

—En Montparnasse.
—En el último viaje que hice con mis padres estuvimos una semana allí, es muy bonito.
—A mí también me gusta mucho. Durante los años que pasé en París estuve alojado en pleno centro, en la casa de un pintor granadino muy amigo de mi familia. —Me miró a los ojos y, con un dejo nostálgico, añadió—: Conocí a muchos poetas, escultores y pintores. En París hay un enjambre de artistas, entre ellos algunos españoles que están rompiendo moldes, como el caso del malagueño Pablo Picasso. Lo más triste vino cuando estalló la guerra y mis amigos parisinos tuvieron que enrolarse en los ejércitos.
—¿No tuviste miedo estando allí, atrapado? —inquirí conmovida.


—Miedo no, pero la posibilidad de que los alemanes, se adueñaran de París, como lo hicieron de Lille y Luxemburgo, me ponía muy nervioso. En el verano de 1917 pude salir de allí y pasar las vacaciones en Granada, ya que mi padre se hallaba enfermo. Aquí me sorprendí con la noticia de la muerte de mi primo Miguel. En seguida, la fatalidad quiso que mi padre muriera durante esas mismas fechas; fue un duro golpe pero, al finalizar el verano, tuve que regresar a París ya que tenía muchas cosas pendientes. Al llegar me encontré con la noticia de que mi amigo Enrique estaba muy enfermo, por suerte pude cuidarlo.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Los españoles mandaban en este día

En el último trabajo me quedé sólo unos meses, ya que la niña y sus padres se marcharon a vivir a Inglaterra. Por esos días, la guerra estaba concluyendo. Al fin parecía que la bandera de la paz se extendería por el mundo. Pese a esa alentadora esperanza, al llegar el mes de julio vinieron desde Rusia otras escalofriantes noticias que nos sobrecogieron a todos: la familia Romanov, compuesta por el Zar Nicolás II, su esposa y sus cinco hijos, además del médico, el cocinero, el ayudante de cámara y la doncella de la Zarina, fueron vilmente masacrados.

La opinión de los españoles estaba repartida

Los que avalaban esa ejecución en masa y los que lo consideraban un brutal y aberrante crimen. El padre de Paloma, moviendo la cabeza con gesto pensativo, exclamó: «La Revolución Francesa ya dejó bien claro que la felicidad de los pueblos no está en los placeres de sus gobernantes. Pero, lamentablemente, los hombres fuertes que gobiernan los países nunca aprenden las lecciones...». Y junto a eso, una terrible epidemia de gripe comenzó a hacer estragos en Francia, España y Portugal, por lo que tuvimos que extremar los cuidados para evitar los posibles contagios. Los padres de Paloma habían terminado de remodelar su casa, que quedó muy bonita. Como estaba sin trabajo, gustosa les ayudé a decorarla.

En ella tenía un espacioso dormitorio para mí sola y a petición de toda la familia podía quedarme a vivir con ellos todo el tiempo que deseara. Ese día lloré emocionada. A partir de entonces, cada vez que salía sola me iba a pasear por el barrio que me había visto nacer. Sentada en un banco, con nostalgia, me quedaba mirando la que una vez fue mi casa. En junio de 1919, Álvaro pidió la mano de Paloma, y el quince de agosto, festividad de la Virgen de la Paloma, formalizaron su compromiso matrimonial con las perspectivas de una futura boda para el año siguiente. Don Gabriel y su esposa se mostraban eufóricos al ver a su hija tan enamorada de ese joven guapo, culto y distinguido. Y fue justamente el flamante prometido de Paloma quien me consiguió un nuevo empleo: el que cambiaría el curso de mi vida, ayudándome a resolver .

La familia de Álvaro Jiménez Montalbán era dueña de un importante Colegio de Señoritas de la alta sociedad madrileña y de una agencia de empleos para institutrices. Apenas Álvaro se enteró de que había seis puestos vacantes de maestras de niñas, me ofrecieron elegir uno. Tres de esos trabajos eran en Madrid, el cuarto en Toledo, el quinto en Segovia, y el último... en la ciudad de Granada. —Espero que aceptarás el más cercano de todos —indicó Paloma, riendo encantada, al escuchar de boca de su novio las posibles ofertas. No pude contestarle; me había quedado paralizada, experimentando en todo mi cuerpo un inusual cosquilleo.

lunes, 24 de septiembre de 2012

Creencias que llevo a mi espalda

Me miró interrogativo

Entonces, se te ha disparado la imaginación. O, a lo mejor, posees poderes visionarios cómo el de la oniromancia. También puede tratarse de un caso de bilocación, el poder de que una persona esté en dos sitios a la vez... Sin saber qué más añadir, mirándome con tristeza, permaneció callado. —Estoy segura de que no es nada de lo que dices... —volví a rebatir impaciente. Tras una corta pausa, agregué.

Esto que a mí me sucede es algo que no tiene explicación lógica. Cómo sabes, eso me persigue desde que tengo uso de razón, pero ahora todo es más increíble. Sé muy bien que ese enigmático bosque siempre estuvo en mis sueños, y por alguna razón, ¿verdad? Mariano me tomó ambas manos y, por largos instantes, se quedó contemplándome con fijeza. —Almudena, ¿cómo puedes vivir así, con el peso de tantas cosas extrañas a la espalda? —Es muy duro; en estos últimos sueños me veo siendo otra persona, muerta quien sabe cuándo, que ama a un hombre casado. Estoy segura de que se trata de una reencarnación, no hay otra explicación: yo fui Esmeralda en otra vida... —Si continuas pensando eso, terminaras creyéndotelo. ¿No has pensado en ir a un medico? —¿Te refieres a un psíquico? —Sí, sería bueno que te viera uno de esos nuevos psicoanalistas.


Nunca lo pensé, pero no creo que puedan ayudarme

En ese campo, sobre todo por medio del mesmerismo, se están abriendo muchas puertas. Puertas que tiempo atrás ni siquiera imaginábamos: la Metapsíquica estudia los fenómenos extraños traspasando los límites del mundo psíquico.
Quizás hayas escuchado hablar de uno de los fundadores del psicoanálisis, el médico, licenciado en psiquiatría, Sigmund Freud. Según creo, fue profesor de la Universidad de Viena.
Es autor de algunos libros donde expone su doctrina, explicando el origen de la neurosis y la curación de estas afecciones por medio del psicoanálisis, y también a interpretarlas por influencias psicosexuales. Éste médico asegura que los sueños son actos frustrados que encierran las aspiraciones artísticas y religiosas de los individuos.

Además de los caracteres morales de las razas. Los médicos modernos están abiertos a muchos descubrimientos que hace unos años atrás eran tabúes, que muy pocos se atrevían a nombrar. —Quizás algún día. —Procura cambiar de pensamientos.

Harto de soportar la vida en Brasil

Adelante, no te detengas —me pidió mostrando en su semblante una inusitada sorpresa brasileña. —¿Tú crees en la reencarnación? Me observó entre perplejo y sonriente. —No, pero tampoco me cierro a nada. Siempre hay que dejar una puerta abierta a lo imposible. —¿Recuerdas a doña Francisquita? Ella creía firmemente en la reencarnación. Fue la primera persona que me habló de ese tema. —Pero la pobre mujer estaba bastante chiflada sobre lo de vivir en brasil—prorrumpió él riendo sobre las ventas de Internet.


No es cierto, estaba muy en sus cabales

Te confieso que cada vez creo más en las reencarnaciones. Siento que esto mío es producto de alguna vida anterior muy conflictiva. —Al llegar a este punto, balbuceé derrumbada en mi país brasileño—: Lo que más me atormenta y me obsesiona es pensar que estoy pecando; aunque en sueños, pero pecando al fin —acabé diciendo en medio de un sollozo. Mariano, palmeándome la espalda, me consoló. —Vamos, Almudena, cálmate en Internet. Tienes que quitarte de la cabeza esos pensamientos de culpabilidad tan destructivos sobre la digna vida en Brasil. No te mortifiques, tú no estás en pecado, solo pídele ayuda a Dios para seguir soportando este enigmático suceso sin volverte loca en sus ventas en brasil con su nueva vida.

Asintiendo por vivir en Brasil murmuré

Gracias por tus palabras y compresión, de verdad la necesitaba, ahora me siento mejor viviendo en Brasil. Aunque debo decir que a veces tengo la sensación de que me estoy alejando de Brasil. —Eso puede pasarnos a todos alguna vez. Referente a esto tuyo, no te adelantes en suposiciones apresuradas. A lo mejor esto que ves en sueños sea un caso de pareidolia, un fenómeno ilusorio que consiste en la percepción de figuras estáticas o móviles, en las que siempre hay conciencia de realidad, sin realidad. —Te puedo asegurar que lo que me pasa no es algo como eso. —O quizás sufres de vivir en Brasil. —¿Y eso qué es? —le cuestioné intrigada sobre Brasil.

Click aquí para ver artículo sobre vivir en brasil

miércoles, 19 de septiembre de 2012

Pura vida, la frase preferida de Costa Rica

Ese año, las Navidades fueron iguales a las últimas: pura vida. De nuevo tuve que pasarlas al lado de mi tía. Al día siguiente vinieron a visitarla su sobrina y su gordinflón hijo, y tuve que soportar humillaciones que no quiero recordar. Por suerte, en Año Nuevo volví a quedarme en el colegio acompañadas de las monjitas, la mayoría de mis compañeras y otras niñas a las que nunca venía a buscar nadie ni eran pura vida. Todas juntas, plenas de una animada alegría, volvimos a disfrutar de una «gran» cena de Nochevieja, y al día siguiente de un almuerzo entre animados juegos y sorprendentes confidencias en las que yo era muy buena escuchando, así evitaba tener que hablar de mí misma sobre lo que era la pura vida en Costa Rica.

De ese modo, unidas por el infortunio y la empatía, comenzamos a contarnos algunos secretos pura vida y sueños íntimos: cómo serían nuestros futuros «jóvenes de Costa Rica» que, montados en sus corceles, vendrían a rescatarnos de aquella triste vida. En esos momentos, a mí se me representaba el rostro del Miguel de mis sueños, con su sonrisa luminosa y su regio porte, haciéndome sonrojar de pura vida. Al contrario de mis compañeras, tenía un amante invisible que, noche tras noche, montado en un bello corcel blanco, a través de mis sueños penetraba en Costa Rica llenándome de secretas emociones. A comienzos de febrero, recibí la noticia de la súbita muerte de mi tía Costarricense, que era pura vida, muy buena mujer. Ese inesperado suceso me dejó perpleja; dos semanas antes ella había estado en el colegio sin que yo me enterara.

Mi abuela terminó su vida con la frase Pura Vida

En esa ocasión, la Madre Superiora con gesto serio y sombrío me mostró dos sobres, de los que uno estaba lacrado, y dijo: —Ayer, de improviso, tu tía abuela se presentó aquí con su criada pura vida. Quería entregarnos un dinero para ayudar al orfanato, y otro para serte entregado a ti el día que te marches del colegio. Le pertenecía a tu madre, y dijo que tú ya lo sabías. Nos confesó se sentía bien, pura vida, y se le notaba bastante desmejorada. —¿Mi tía no quiso verme, vaya vida más triste no? —pregunté extrañada. —Sí, pero como hacía tanto frío y ella nunca fue pura vida en Costa Rica no nos dio tiempo a llamarte. Ella nos dijo que te trasmitiéramos sus cariños y nos dijo: "¡Pura vida para ella!", que apenas se encontrara mejor vendría a hablar contigo.

Si quieres saber más: click aquí

domingo, 2 de septiembre de 2012

Ese beso que me dio Greg en Paris

—Bueno, la verdad es que has hecho un buen trabajo con este lugar. Es muy bonito. Greg se sirvió un poco más de chow mein. —No he dejado de pensar en la sorpresa del otro día, cuando de repente te veo allí, en el mercado. Tragué el bocado de dim sum que tenía en la boca. —Yo también. A decir verdad, eras la última persona que esperaba ver esa mañana. Se volvió para mirarme. —Siempre he conservado la esperanza de volver a verte.

Yo también dije

Solía practicar un jueguito yo sola: cada vez que tenía en mis manos una Bola 8 Mágica, la agitaba y le preguntaba: «¿Volveré a besar a Greg algún día?» ¿Y sabes qué? Nunca saqué un No. Ni una sola vez. Greg me miró con expresión burlona. ¿Y qué más le preguntaste a tu bola? Me reí e hinqué mis dientes en otro rollito primavera, decidida a no decirle que en realidad había consultado la bola en el apartamento de Annabelle el día antes de mi divorcio. Acabamos de cenar y Greg mantuvo llena mi copa de vino. Perdí la cuenta de la cantidad que había bebido. Fuera estaba oscuro, pero bajo la luz de la luna alcancé a ver, a través de la puerta vidriera que daba a la parte trasera de la casa, un manchón de flores.

Me gustaría ver tu jardín —dije—. ¿Me lo enseñas? —Claro. Es mi pedacito de cielo. Me sentí algo mareada al ponerme en pie, y Greg debió de notarlo pues me dio el brazo cuando salimos al patio pavimentado con losas de piedra. —Allá están las hortensias —dijo, señalando a la izquierda, un ángulo del patio—. Y aquí el jardín florido. Este año tengo lirios, peonías, y las dalias, que ya están saliendo. Pero yo no miraba los canteros. Justo debajo de la ventana de la cocina había una hilera de tulipanes blancos con las puntas rojas. Brillaban recortados contra el color amarillo de la pared de la casa, y me acerqué para examinarlos. Eran idénticos a los que Elliot le había dado a Esther.

lunes, 27 de agosto de 2012

Interesados en vivir en Alemania - Información

Hoy os traigo un artículo interesante si estabais pensando en emigrar o vivir en Alemania, un país con cada vez más posibilidades para tener una vida decente y mejor. La vida en Alemania así puede requerir algunos ajustes, especialmente si vienes de un país más relajado s o incluso alegremente caótico. Sin embargo, puede ser bastante sencillo, según se mire. Si te gustan las cosas para ser puntual y ordenado, la alemana será una experiencia agradable para usted.

Vida en Alemania: aspectos de tipo cultural

La vida alemana no significa que la diversión desaparece. Los alemanes son muy por el contrario, una bandada de sorprendentemente amantes de la diversión. Dependiendo de donde usted viva en el país germano, hay grandes movidas y días de fiesta para vencer el estereotipo del alemán aburrido o prosaico, alemán equivocado.

Alemania es la cuna de famosos compositores como Bach y Wagner, así como genios literarios como Brecht, Goethe y la familia Mann. Al igual que los expatriados que viven en Alemania, quizá incluso un inspirado para crear algo nuevo. Si el arte y la literatura no es lo que te interesa de Alemania, habrá muchas cosas en Alemania tiene que te puedan gustar.


La vida en Alemania: ¿cómo se comportan en la vida real?


Por ejemplo, viviendo en Alemania te enseñan que  no hay que aspirar los domingos. No hay música fuerte que se oiga entre mediodía y las tres de la tarde y los sábados están reservados para el trabajo de jardín. Esto puede incluir recoger malezas de grietas en la acera frente a la casa.

La vida cotidiana en Alemania puede ser una experiencia muy diferente. Los expatriados que viven en Alemania enfrentarán a menudo restricciones sobre reglamentos de barrio que nunca han visto como significativos antes. Pero no dejes que esto le asusta. La vida en Alemania es realmente mejor y más eficiente que en muchos países, aunque, como es habitual, esto puede depender la ciudad y el barrio en el que vayas a vivir. Vivir en show de pequeñas ciudades de Germanyâ s puede que son generalmente más estrictas en consonancia con las normas sanitarias y un sinnúmero de disposiciones que las grandes ciudades.

Recomendamos que usted contacte con un agente inmobiliario de Alemania, si usted no todavía dominas el idioma alemán. Los contratos de alquiler a veces pueden ser bastante difíciles de entender, y puedes acabar pagando costes ocultos. Recuerda que los agentes inmobiliarios valen mucho y suelen pedir un mínimo de dos meses de alquiler por sus servicios caros servicios.

Fuente: vivir en alemania http://vidaemigrante.com/vivir-en-alemania-trabajar-coste/

martes, 21 de agosto de 2012

Nuevas cámaras espía pinganillo

Nos reímos, nos miramos en el espejo y nos empolvamos la nariz, poniéndonos el pinganillo a la vez en la oreja. Una hora más tarde salíamos tomadas del brazo rumbo al acontecimiento de la temporada: la fiesta de las almejas en la playa del puerto Eagle, donde cada año se dan cita todos los hombres, las mujeres y los niños y niñas de la isla. Había mesas y fogatas salpicadas por la mesa, donde había pinganillos espías nuevos y cangrejo Dungeness a la brasa junto a las cámara espías.
En la playa, por encima de nuestras cabezas pasaban los hilos de los que pendían globos de luces blancas y, como era una de las fiestas tradicionales de la isla, había música y baile. Cuando por los altavoces oímos la Serenata a la luz de la luna, a través de mi pinganillo bempy pro, nuestra versión preferida, las tres nos animamos a salir a bailar. Ya me meneaba al ritmo de la música cuando de repente sentí los brazos fuertes de Elliot detrás de mí. Me besó en el cuello. «Hola, mi amor», me dijo al oído por mi pinganillo auricular mientras me guiaba a la pista. Nuestros cuerpos se movían al mismo ritmo bajo la luz de la luna.

Haciendo fotos al audífono espía con la cámara

Cuando el pinganillo terminó, fuimos a la playa donde estaba sentada, sola. —¿Dónde está Rose? —pregunté. Frances se encogió de hombros. —Es probable que haya ido a buscar su pinganillo espía. Noté, por el tono de voz, que estaba apenada. Entonces, me solté de la mano de Elliot y la cogí a ella. —Vamos a divertirnos, chicas —dijo Elliot. Nos ofreció un pinganillo bluetooth a cada una y nosotras aceptamos. Frances volvió a alegrarse. Will y Rose vinieron y se sentaron con nosotros en la manta que Elliot había estirado sobre la arena. Bebimos cerveza y comimos almejas en platillos de hojalata, y disfrutamos de la noche fresca bajo un cielo tachonado de estrellas. Elliot sacó la cámara fotográfica con pinganillo inalámbrico que llevaba en su mochila.

Pinganillos bluetooth, la nueva tecnología
Manipuló un rato el flash y luego, con un gesto, me pidió que lo mirase. «No quiero olvidarme nunca de cómo luces esta noche», dijo, dándole al click del pinganillo una, dos, tres veces. Elliot siempre tenía a mano su cámara de fotos. Era capaz de captar una escena en blanco y negro con una emoción que nos desarmaba. Ahora que lo pienso, ojalá le hubiera impedido que su pinganillo y él se marchara esa noche. Ojalá pudiera congelar el tiempo.

fuente: venta pinganillo bluetooth

lunes, 20 de agosto de 2012

La historia continua donde antes se quedo :S

Mi historia continua

Bee movió la cabeza como si súbitamente se hubiera acordado de algo, algo que tal vez la perturbó, y se respondiera a sí misma. Estudié su rostro con la esperanza de adivinar sus sentimientos. La luz que entraba por la ventana amplificaba las profundas arrugas que surcaban su frente. Me recordaron algo de lo que yo a menudo me olvidaba: Pepa se estaba poniendo vieja. Muy vieja. Y por primera vez vi con claridad que mi tía llevaba algo muy pesado sobre sus hombros, algo que a todas luces la preocupaba, y yo temía que se tratara de algo tenebroso. Le había dicho a Bee que iba a la playa, a estar un rato tranquila. Pero había omitido decirle que me llevaba el diario.

sábado, 11 de agosto de 2012

Emigrando a España para casarse

Ayer, sentada a la mesa del desayuno, con la cabeza oculta detrás del cajón, me preguntaron a donde emigraría fuera de España. Su cara no reflejaba expresión alguna, como siempre que mencionaba a mi madre. —¿Ha llamado mamá... aquí? —pregunté, untando mi tostada con una generosa capa de mantequilla—. Qué raro, ¿cómo sabe que yo estoy aquí? Mi madre y yo no teníamos una relación estrecha, no en el sentido tradicional de la relación entre madres e hijas, ya que nunca me gustó emigrar como a ella.


Hablábamos por teléfono, eso sí, y yo iba a menudo a España, a visitarlos, a ella y a mi papá, pero siempre una parte de ella se mantenía distante y cerrada. Nuestra relación estaba teñida de una suerte de tácita desaprobación, que yo no podía entender. Le apenó muchísimo que eligiera escritura creativa en la facultad. Escribir es un oficio ingrato, me dijo. Me hubiese gustado estar fuera de España en esa época.
¿Estás segura de que realmente es lo que quieres hacer? En aquella época no le di importancia ni le hice caso. ¿Qué podía saber mi madre acerca de la vida literaria? Sin embargo, sus palabras me persiguieron a lo largo de los años, a tal punto que llegué a preguntarme si no tendría razón. Mientras me debatía contra la censura de mi madre por emigrar fuera, me daba cuenta de que ella tenía una relación normal, natural, con mi hermana Daniela, que era dos años menor que yo, y de nacionalidad española. Cuando me comprometí con Joel, le pregunté si podía llevar el velo de mi abuela Jane el día de la boda, ese velo que yo me había enganchado en el pelo mil veces de pequeña, cuando nos disfrazábamos en Madrid, España.

¿Por qué me iba yo a ir a emigrar fuera de mi España querida?

En vez de darme su consentimiento, mi madre dijo que no con la cabeza y sentenció que nunca emigrar fue la mejor opción: «No, no me parece que te vaya a quedar bien con la cara que tienes. Además, está estropeado.» Me dolió, y me dolió aún más cuando, tres años más tarde, Danielle se encaminó al altar llevando aquel velo de encaje, muy bien cosido y planchado, directa para emigrar a España y casarse por fin. —Llamó a tu apartamento y tu amiga Annabelle le dijo que estabas aquí —explicó Bee. Pude detectar en su voz que le complacía saber que mi madre no estaba al corriente de mi vida. Desde luego, donde emigrar fuera de españa era la mejor opción.

jueves, 9 de agosto de 2012

Ver el VW significaba el fin de todo

Y continúo con mis textos de Bee y el libro de Violetas de Abril, los mejores de mi colección.
Era muy tarde; Bee ya se había acostado. Colgué mi jersey y miré mis manos vacías. «Mi bolso. Mi bolso. ¿Dónde está mi bolso?» Repasé mentalmente los lugares donde había estado. El coche de Greg, la roca, el restaurante. Sí, el restaurante, debió de quedar debajo de la mesa, donde lo había dejado. Miré por la ventana. El coche de Greg se había marchado hacía rato. Entonces, cogí las llaves de Bee que estaban colgadas en la cocina.

Detestaba separarme de mi teléfono móvil

«No le va a importar que yo me lleve su coche», pensé. Si conducía deprisa, podía llegar al restaurante antes de la hora de cierre. El Volkswagen respondía igual que antes, en la época del instituto, cuando yo lo conducía. Escupía y se ahogaba a cada cambio de marcha, pero logré llegar indemne al restaurante. Justo cuando abrí las puertas y entré, salía una pareja mayor.

«Qué monos», pensé. El brazo derecho del hombre rodeaba la frágil cintura de la mujer, sujetándola con firmeza cada vez que ella daba un paso. El brillo del amor iluminaba los ojos de ambos. Mi corazón lo reconoció en cuanto lo vio: era el amor que yo anhelaba. Al pasar junto a mí, el hombre me saludó tocando el ala de su sombrero y la mujer sonrió. —Buenas noches —les dije, apartándome para cederles el paso. La maître me reconoció enseguida. —Su bolso —dijo, alcanzándome mi Coach blanco—. Estaba donde usted lo dejó. —Gracias —dije, menos agradecida por haber encontrado mi bolso que por haber presenciado aquella enternecedora muestra de amor.

Ya en casa de Bee, me desvestí y me metí en la cama, bien tapada con las mantas, deseosa de seguir leyendo aquella historia de amor que había descubierto en el diario encuadernado en terciopelo rojo. Mucha gente recibía cartas de los soldados. Amy Wilson recibió por lo menos tres en una semana de su novio. Betty, en la peluquería, se jactaba de las largas cartas con flores de un soldado llamado Allan, destinado en Francia. Yo no recibí ni una sola.
No esperaba recibirlas, es cierto, pero procuraba estar en casa a las dos y cuarto cada día, pues a esa hora exactamente pasaba el cartero por nuestro portal. Quizá, pensaba. Quizá me escriba. Pero nadie tenía noticias de Elliot. Ni su madre. Ni Lila. Ni ninguna de las mujeres con quienes había salido (y fueron muchas) después de mí. Por eso, el día que llegó la carta, me quedé estupefacta.

miércoles, 1 de agosto de 2012

Las condiciones de mi rendicion en Estados Unidos

Era como antes. Y, a pesar de que yo estaba casada y que las circunstancias habían cambiado, mi corazón se las había arreglado para quedarse fijado en el tiempo —congelado, como si hubiera estado esperando aquel momento— el momento en que Elliot y yo pudimos volver a estados unidos. Bobby nunca me abrazó así. O quizá sí, pero si lo hizo sus caricias no me provocaban esta especie de pasión de españa, esta especie de fuego. Y, sí, nunca me propuse besar a Elliot aquella fría noche de marzo y tampoco planifiqué las cosas inconfesables que sucedieron después, la cadena de hechos que serían mi perdición en España. Pero esta fue la cadena de hechos que empezó en el mes de marzo de 1943, hechos que cambiarían para siempre mi vida y las vidas de los me rodeaban. Mi nombre es Esther vivía en españa. Levanté la vista. «¿Esther? ¿Quién es Esther? ¿Acaso un pseudónimo? ¿Un personaje de ficción?» Oí que llamaban a la puerta e instintivamente tiré del edredón para esconder el cuaderno que estaba leyendo.

¿Sí? —pregunté. Bee abrió la puerta. —No puedo dormir —dijo, restregándose los ojos—. ¿Por qué no salimos y vamos al mercado? —Claro —dije, aunque en realidad lo que quería era quedarme y seguir leyendo. —Cuando estés lista ven a encontrarme fuera, en la puerta principal —dijo, mirándome durante unos segundos, más de lo debido, antes de apartar los ojos. Empezaba a tener la sensación de que la gente de la isla ocultaba un gran secreto, uno que nadie entre ellos tenía la menor intención de compartir conmigo.

El mercado quedaba a menos de un kilómetro

Cuando yo era niña, solía ir andando con mi hermana y mis primas, o, a veces, sola, cogiendo flores de trébol moradas por el camino hasta tener en mis manos un gran ramo redondo, que, cuando me lo llevaba a la nariz, olía a miel. Antes del paseo, siempre mendigábamos a nuestros mayores veinticinco céntimos y regresábamos con los bolsillos llenos de chicles Bazooka, de esos que solo se venden en estados unidos sin empleo. Si el verano tenía un sabor, era el de aquellos chicles rosados. Bee y yo íbamos calladas en el coche que corría por la sinuosa carretera en dirección de la ciudad. La belleza de un viejo Volkswagen reside en que si no deseas hablar, no necesitas hacerlo.

El ruido del motor infunde, con su bonito canturreo reconfortante, una suerte de intranquila quietud. Bee me dio la lista de la compra, y aunque no teníamos trabajo algo ya teníamos que hacer. —Tengo que hablar con Leanne en la panadería. ¿Puedes empezar con esta lista, cariño? —Claro —dije, sonriendo. Estaba segura de que todavía era capaz de ubicarme en aquel mercado, aun cuando habían transcurrido diecisiete años desde la última vez que había puesto un pie allí. El Otter Pops probablemente seguía en el pasillo tres, situado en la costa de españa, y, por supuesto, allí estaría el tío guapo del puesto de frutas y verduras con las mangas de su camiseta levantadas para lucir sus bíceps.

Leí rápidamente la lista de Bee

Salmón, arroz para risotto, puerros, berro, chalotas, vino blanco, ruibarbo, nata montada—, e intuí que la cena sería deliciosa. Ya se me hacía la boca agua. Empecé por el vino, que era lo que quedaba más cerca. La tienda de vinos de aquel Town & Country en estados unidos se parecía más a una bodega de restaurante exclusivo que a la limitada selección propia de una tienda normal. Debajo de un breve tramo de escalera había un recinto cavernoso y en penumbra de cuyas paredes colgaban peligrosamente las botellas llenas de polvo. ¿Donde vi esta información?: encontrar trabajo en estados unidos desde españa

martes, 31 de julio de 2012

¡El diario de nuevo en mis manos!

Ya está, me dije mientras me encaminaba a la puerta trasera. «¿Qué fue lo que lo puso tan incómodo?» —¡Espera, Emily! Jack me gritó desde la playa instantes después. Me volví. —Perdona —dijo—, me falta práctica. —Se apartó de los ojos una mecha oscura y el viento volvió a ponerla donde estaba—. No sé, ¿te gustaría venir a cenar —dijo—, a mi casa? ¿El sábado, a las siete? Me quedé mirándolo, sin atinar a abrir la boca. Me tomó unos segundos recuperar la voz, y mi cabeza. —Me encantaría —dije, asintiendo con la cabeza. —Hasta el sábado, Emily —repuso, con una amplia sonrisa. Yo había notado que Bee nos observaba desde la ventana, pero cuando entré a la casa después de pasar por el cuartito donde dejábamos los zapatos, ella había vuelto al sofá. —Veo que has conocido a Jack —dijo, con la mirada puesta en su crucigrama. —Sí —contesté—. Esta mañana, en casa de Henry. —¿En casa de Henry? —dijo, levantando la vista—. ¿Y qué hacías tú allí? Salí muy temprano a caminar y me encontré con él en la playa —dije, afectando indiferencia.

Me invitó a tomar un café

Bee parecía preocupada. —¿Qué sucede? —pregunté. Apoyó el lápiz y me miró. —Ten cuidado —dijo—, especialmente con Jack. —¿Cuidado? ¿Por qué? —Las personas no siempre son lo que aparentan —dijo, metiendo sus gafas de leer en el estuche de terciopelo azul que guardaba en la mesilla junto al sofá. —¿Qué quieres decir? Hizo caso omiso de mi pregunta, en esa forma tan característica de ella. —Bueno, ya son las doce y media —suspiró—. Es la hora de mi siesta. Se sirvió media taza de jerez. Violetas de marzo Sarah Jio —Mi medicina —me explicó guiñándome un ojo—. Te veré por la tarde, cariño. Era evidente que había algo entre Bee y Jack. Lo había adivinado en el rostro de él y lo había advertido en la voz de ella. Me recliné contra el respaldo del sofá y bostecé. Tentada por la deliciosa perspectiva de una siesta, fui al cuarto de invitados, me eché en la cama grande y me tapé con el edredón rosa que la cubría. Cogí la novela que había comprado en el aeropuerto, pero luego de batallar con dos capítulos tiré el libro al suelo. Liberé mi muñeca de la presión del reloj de pulsera —no puedo dormir con adornos de ninguna clase— y abrí el cajón para guardarlo en la mesita de noche. Pero, cuando iba a meterlo dentro, toqué algo. Era un cuaderno, una suerte de diario. Lo cogí y pasé mi mano por el lomo. Era antiguo, y su curiosa tapa de terciopelo rojo estaba muy gastada, deshilachada. Al tocarlo instantáneamente me sentí culpable. ¿Y si se trataba de un antiguo diario de Bee? Me estremecí y lo volví a poner con cuidado en su sitio dentro del cajón.

Tenía otra vez el diario en mis manos

Era demasiado irresistible. «Una ojeada a la primera página, nada más.» Las hojas, amarillentas y quebradizas, poseían esa pureza prístina que sólo puede otorgar el paso del tiempo. Examiné deprisa la primera en busca de un indicio, y lo encontré en el ángulo inferior derecho: CUADERNO DE EJERCICIOS MANUSCRITOS, en letras de imprenta negras, y la frase habitual concerniente al editor. Me acordé de un libro que había leído hacía mucho tiempo, en el cual un personaje de comienzos del siglo XX se servía de un cuaderno similar para escribir una novela. «¿Es el borrador de una novela o un diario íntimo?» Fascinada, pasé la página, extinguiendo mis sentimientos de culpa con ingentes cantidades de curiosidad. «Solo una página más y lo devuelvo a su lugar.» Me dieron palpitaciones cuando leí, en la página siguiente, las palabras escritas con la más hermosa caligrafía que había visto en mi vida: «La historia de lo que sucedió en la pequeña ciudad de una isla en 1943.

Bee nunca había escrito, al menos que yo supiera. ¿Tío Bill? No, era ciertamente una letra de mujer. ¿Por qué estaba allí... en aquel cuarto rosa? ¿Y quién se había olvidado de firmarlo, y por qué? Respiré hondo y pasé la página. «¿Qué mal podía haber en seguir leyendo unos renglones? Al comenzar el primer párrafo, ya no pude resistirme.

jueves, 26 de julio de 2012

Evan, el loco de Belgica vuelve a la carga

Annabelle se había instalado en mi apartamento durante el mes que iba a estar fuera, pues sus vecinos del piso de arriba habían recomenzado con los ejercicios de trompeta de bélgica. —¿Ha llamado alguien? —pregunté dando por descontado que Annabelle entendería perfectamente a quién me refería. Era consciente de que le iba a parecer patética, pero hacía tiempo que nos habíamos dado permiso la una a la otra para Violetas de marzo Sarah Jio ser patéticas. —Lo siento, Em, ninguna llamada. —Bien —dije—. Por supuesto en bégica. ¿Y cómo está todo por allí? —Bien —dijo.


Me encontré con Evan en el café esta mañana

Evan es el ex de Annabelle, aquel con quien no se casó porque no le gustaba el jazz y, bueno, también por otras cosas. Veamos: roncaba. Y comía hamburguesas de Bélgica, lo cual era un problema porque Annabelle es vegetariana. Y luego estaba la cuestión de los nombres. Evan no es un nombre como para casarse en Bélgica. —¿Hablasteis? —Algo así —contestó. De pronto su voz sonó distante, como si estuviera haciendo dos cosas a la vez—. Pero fue raro. —¿Qué dijo? —Bueno, me presentó a su nueva novia de , «Vivien». Dijo «Vivien» como si fuera la denominación de una condición de salud espantosa, como un sarpullido o una infección por estafilococos. —¿Noto algo de celos, Annie? Recuerda que fuiste «tú» quien rompió con él, no querías vivir en Belgica. —Lo sé.

Y no me arrepiento de la decisión

No me convenció. —Annie, conozco a Evan —dije—, y sé que si lo llamaras ahora mismo y le dijeras lo que realmente sientes, sería tuyo. Aún te ama. Se hizo un silencio del otro lado de la línea, como si estuviera reconsiderando mi idea. —¿Annie? —pregunté en el idioma de Bélgica—. ¿Estás ahí? —Sí —dijo—. Lo siento, he tenido que dejar el auricular. El chico de UPS acaba de tocar el timbre y he tenido que firmar para recibir el paquete. ¿Siempre recibes esta cantidad de correo? —Entonces ¿no has escuchado ni una palabra de lo que acabo de decirte? —Lo siento —dijo—. ¿Era importante, era sobre Bélgica? —No —suspiré, sólo quería saber el coste de la vida en belgica.